Martes, 15 de noviembre de 2016

Bien sabe Dios que yo

por tu culpa me he puesto en este estado,

pues no encuentro sabor en los manjares

ni hallo grato el beber.

¡Tentación del devoto!,

¡oh pretexto del seductor!

Tú eres sol que se oculta

tras un cendal a mis miradas.

La luna, cuyo esplendor se filtra

a través de la nube transparente,

es igual a tu rostro cuando

bajo el velo se alumbra.


Publicado por Llassa @ 11:00  | Poemas arabes
Comentarios (0)
Comentarios