S?bado, 15 de octubre de 2016

Envuelta en el denso velo

de la tenebrosa noche,

vino en sueños a buscarme

la gacela de los bosques.

Vi el rubor que en sus mejillas

celeste púrpura pone,

besé sus negros cabellos,

que por la espalda descoge,

y el vino aromoso y puro

de nuestros dulces amores,

como en limpio, intacto cáliz,

bebí en sus labios entonces.

La sombra, rápida huyendo,

en el Occidente hundióse,

y con túnica flotante,

cercada de resplandores,

salió la risueña aurora

a dar gozo y luz al orbe.

En perlas vertió el rocío,

que de las sedientas flores

el lindo seno entreabierto

ansiosamente recoge;

Rosas y jazmines daban

en pago ricos olores.

Mas para ti y para mí,

¡oh gacela de los montes!,

¿qué más rocío que el llanto

que de nuestros ojos corre?


Publicado por Llassa @ 11:00  | Poemas arabes
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