Mi?rcoles, 12 de octubre de 2016

“Generaciones y más generaciones desaparecen y se van,

otras se quedan, y esto dura desde los tiempos de los Antepasados,

de los dioses que existieron antes

y reposan en sus pirámides.

Nobles y gentes ilustres

están enterrados en sus tumbas.

Construyeron casas cuyo lugar ya no existe.

¿Qué ha sido de ellos?

He oído sentencias

de Imuthés y de Hardedef,

que se citan como proverbios

y que duran más que todo.

¿Dónde están sus moradas?

Sus muros han caído;

sus lugares ya no existen,

como si nunca hubieran sido.

Nadie viene de allá para decir lo que es de ellos,

para decir qué necesitan,

para sosegar nuestro corazón hasta que abordemos

al lugar donde se fueron.

Por eso, tranquiliza tu corazón.

¡Que te sea útil el olvido!

Sigue a tu corazón

mientras vives.

Ponle olíbano en la cabeza.

Vístete de lino fino.

Úngete con la verdadera maravilla

del sacrificio divino.

Acrecienta tu bienestar,

para que tu corazón no desmaye.

Sigue a tu corazón y haz lo que sea bueno para ti.

Despacha tus asuntos en este mundo.

No canses a tu corazón,

hasta el día en que se eleve el lamento funerario por ti.

Aquél que tiene el corazón cansado no oye su llamada.

Su llamada no ha salvado a nadie de la tumba”.


Publicado por Llassa @ 11:00  | Poemas sobre Egipto
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