Lunes, 10 de octubre de 2016

El poder vengativo del dios Ra contra la humanidad es como se identifica al llamado Ojo de Ra. Está además asociado a las llamadas "diosas peligrosas", que son Sejmet, Tefnut o Hathor.

Para poder entender el significado de este símbolo hay que conocer un poco sobre el origen del mundo según los antiguos egipcios. Al principio, sólo existía la oscuridad y las tinieblas, y una gran masa de agua llamada Nun de la que surgió un huevo, que dio lugar al dios Ra. Éste era altamente poderoso, y su gran poder residía en su Nombre Secreto, un nombre qué sólo él conocía. Tenía además el poder de pronunciar palabras que se convertían en materia. Así, Ra pronunció "Shu", y aparecieron los primeros vientos, pronunció después "Tefnut", y surgió la lluvia, nombró "Geb" y surgió la tierra, después pronunció "Nut", y surgieron entonces los cielos creando de esta forma el mundo entero. Más tarde nombro "Hapi" y surgió el Nilo, fuente de vida para Egipto.

De esta forma Ra fue creando el mundo y todo lo que en él habita y es conocido. Como obra final creó a la humanidad y surgieron así los hombres y las mujeres. Entonces Ra decidió volverse hombre para así poder gobernar Egipto. Los hombres daban las gracias a Ra por todas las cosas buenas que les ofrecía como deidad gobernante. Gracias a su nombre secreto el dios gobernó durante mucho tiempo y si alguien llegase a descifrarlo, quién lo hiciera, podría dominar el mundo e incluso el mismo dios debería someterse a su voluntad.

Ra comenzó pues a envejecer y su poder fue decayendo de tal modo que los hombres comenzaron a no respetarle, ni a obedecer las leyes que él mismo dictadas. Comenzaron a burlarse de él. Ra se enojó ante la burla de los seres que él mismo había creado, y reunió a su comitiva en la que dijo que quería ver a su hija y que además fueran convocados los dioses Shu y Tefnut, Geb y Nut, además de al gran dios Nun. Pidió que se hiciera en secreto ante los hombres.

Los mensajeros fueron en busca de los dioses, que acudieron a la Mansión de Ra, en el Lugar Oculto. Cuando los dioses estaban reunidos Ra pidió consejo a Nun, su padre que le dijo que enviara contra los hombres a la hija del dios. Éste pensó que si lo hacía los hombre huirían a los desiertos y a las montañas para ocultarse de ésta, pero el resto de los dioses le aconsejaron que lo hiciera: que enviara a su hija, que era el poder de su ojo, el ojo de Ra, contra ellos.

Así lo hizo al final, llamó a su hija Sejmet que acudió a la llamada de su padre. Ésta era la diosa más fiera, se abalanzaba sobre su presa con la rapidez de un león, disfrutaba con las matanzas y encontraba placer en la sangre. Ra le ofreció pues el poder de su ojo.

La sanguinaria diosa atacó entonces a los hombres y mujeres que vivían en la tierra causando grandes matanzas. La diosa acababa con todos ellos, y su sed de sangre no se calmaba con nada.

Ra observaba todo lo que su hija hacía y un día la mandó llamar preguntándole por su actitud, la diosa le dijo que sólo cumplía con la venganza que él había decretado regocijándose de ello.

Durante muchos días las aguas de Nilo se volvieron rojas, y el dios observando la actitud de Sejmet, sintió piedad por los hombre que él mismo había creado. Pero ni su poder ni el de ningún otro dios podía aplacar la furia sanguinaria de Sejmet, que sólo podría ser calmada con destreza. Ra pidió entonces la presencia de los mensajeros de nuevo. Les pidió que fueran a Elefantina y de allí le trajeran el fruto que provocaba el sueño, regresando en el mismo día. El fruto que era escarlata y carmesí y el color de su jugo era el mismo que el de la sangre de los hombres, le serviría para sus intenciones.

Ra pidió después a las mujeres que fabricaran grandes cantidades de cerveza. Cuando los mensajeros regresaron de Elefantina, se presentaron en Heliópolis de nuevo ya por la noche con el fruto que Ra les había pedido. Las mujeres hasta ese momento habían preparado siete mil jarras de cerveza que Ra ordenó que fueran mezcladas con el jugo del fruto traído del viaje, transformándose la cerveza en el color de la sangre gracias al fruto. Después ordenó que la mezcla se llevara a los campos, tiñéndose con ella todas la zonas, antes de que Sejmet atacase de nuevo.

Al amanecer Sejmet comprobó que todo estaba bañado en sangre y creyó que era la de los hombres que había matado. Creyendo pues que se trataba de sangre real, bebió de la cerveza teñida durante largo rato, Su cerebro comenzó a nublarse debido a los efectos de la bebida y el jugo de la fruta comenzó a provocarle sueño. Ra comprobó entonces que ese día no había podido matar a nadie, y a partir de entonces toda su furia se transformó en dulzura convirtiéndose en la diosa Hathor. Desde entonces se comenzó a celebrar un festival del Nuevo Año para conmemorar la salvación de la Humanidad preparándose gran cantidad de bebida con el fruto del sueño, siendo su número igual al de las sacerdotisas que los sirviesen.


Publicado por Llassa @ 11:00  | Relatos sobre Egipto
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