Viernes, 30 de septiembre de 2016

Su talle era una rama que se balanceaba sobre el montón
de arena de su cadera y e la que cogía mi corazón frutos de fuego.
Los rubios cabellos que asomaban por sus sienes dibujaban
un lam en la blanca página de su mejilla, como oro que corre sobre la plata
estaba en el apogeo de su belleza, como la rama cuando se viste de hojas.
El vaso lleno de rojo néctar era, entre sus dedos blancos, como un
crepúsculo que amaneció encima de una aurora.
Salía el sol del vino y era su boca el Poniente y el Oriente la mano del copero que
al escanciar pronunciaba fórmulas corteses.
Y, al ponerse en el delicioso ocaso sus labios, dejaba el
crepúsculo en su mejilla


Publicado por Llassa @ 11:00  | Poemas arabes
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